jueves, 30 de diciembre de 2010

A Dorila, de Juan Meléndez Valdés


¡Cómo se van las horas,
y tras ellas los días

y los floridos años
de nuestra frágil vida!

La vejez luego viene,
del amor enemiga,

y entre fúnebres sombras

la muerte se avecina,


que escuálida y temblando,
fea, informe, amarilla,
nos aterra, y apaga

nuestros fuegos y dichas.

El cuerpo se entorpece,
los ayes nos fatigan,
nos huyen los placeres
y deja la alegría.

Si esto, pues, nos aguarda,
¿para qué, mi Dorila,
son los floridos años
de nuestra frágil vida?

Para juegos y bailes

y cantares y risas
nos los dieron los cielos,
las Gracias los destinan.


Ven ¡ay! ¿qué te detiene?
Ven, ven, paloma mía,
debajo de estas parras

do leve el viento aspira;

y entre brindis suaves

y mimosas delicias

de la niñez gocemos,
pues vuela tan aprisa.

Enlaces de interés: web, vídeo.

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